El Millonarios del que yo me enamoré se tenía a si mismo y a sus hinchas, sus colores y su escudo; era nuestro mundo. Yo me enamoré de un equipo con jugadores bastante más limitados que los que tenemos en la actualidad, pero era un Millonarios que sentía fiebre por lo que era, que alentaba sin parar y tenía un amor propio como pocos equipos. Amábamos el escudo y el resultado, aunque afectaba, no ponía en duda nada.

Quizás el problema es que hoy la dirigencia y la hinchada tienen dos formas muy distintas de entender la pasión, aunque la que siempre se debería imponer es la de la hinchada. Nosotros entendemos a Millonarios como una enfermedad, la que da fiebre, en la que la garganta se quiebra, en la que da espasmos y saltamos en la tribuna sin parar. Entendemos a Millonarios como un grito en el aire, una canción que resuena en todo el estadio, como un estallido. Somos incondicionales, somos obstinados con este equipo, nosotros no abandonamos.

El hincha de Millonarios se debe pegar a su escudo. En este momento hay que abrazarlo y no desprenderse de él, la única vía es apoyar, creer hasta reventar, y ese cántico de siempre debe ser una realidad; no podemos dejar de ser de Millonarios por los resultados. Los jugadores deben ver el amor que nosotros nos tenemos, entender que llevan un peso muy grande, de una hinchada enamorada, no de la victoria, si no de estos colores.

Intentemos cantar más fuerte, acudir al estadio, ir al entrenamiento, intentemos decirles que tienen que ir al frente. Nosotros debemos estar para ellos, así no lo merezcan, ya que solo por llevar este escudo en el pecho es motivo para alentarlos. Como decía nuestro fundador, a Millonarios se le quiere como a un hijo, que aunque se equivoque, se le quiere con un amor infinito, uno que perdona los errores. Como hinchas es hora de parar a estos jugadores, limpiarles el polvo y decirles que no están solos y que sacamos esto cuando ambas partes entendamos, que somos uno y que dependemos los unos de los otros.

Seamos lo que levante a este equipo, lo que demuestre que nuestro amor es mucho más grande que el puesto en la tabla, digámosle fuerte y claro a la dirigencia que la única vía es el apoyo de la hinchada; porque Millonarios es su hinchada, es la gente que salta, son los papelitos, pero, sobre todo, es el hincha que besa el escudo después de perder y no deja de creer en el equipo nunca.

Millonarios, contigo toda la vida, contigo siempre.

@Cadosch12