El jueves en El Campín hubo un número que se repitió como si fuera una señal: 100. Los 100 goles de Leonardo Castro en Liga, las 100 apariciones de Beckham Castro con Millonarios, incluso 100 tiros de esquina del equipo esta temporada.
Pero más allá de los números, lo realmente “100” fue el nuevo planteamiento del técnico Fabián Bustos con un esquema 4-3-2-1 que, aun con aspectos de mejora, llevó al equipo a vencer 2-0 a Deportes Tolima. La victoria no solo significó tres puntos vitales, también dejó la impresión de un equipo que empieza a encontrar forma e identidad bajo la idea de Bustos.
Lo bueno: funcionamiento, golazos y una noche redonda
Millonarios mostró una mejor cara desde lo colectivo. El 4-3-2-1 le dio más equilibrio, más control en la mitad y mejores conexiones en ataque. El golazo de David Mackalister Silva rompió el partido y marcó el camino, mientras que Carlos Darwin Quintero tuvo una noche activa, siendo ese jugador que enlaza líneas y le da sentido al juego, el creativo que tanto le hacía falta al Embajador.
También destacó Carlos Sarabia, quien respondió como solución por la banda derecha. Fue una noche en la que varias piezas encajaron y donde ese “100” terminó siendo más que una coincidencia: fue símbolo de una actuación sólida.
Lo malo: desconexiones que siguen apareciendo
A pesar del buen resultado, Millonarios volvió a mostrar momentos de desconcentración. Tolima no logró hacer daño, pero hubo señales de alerta, especialmente en el inicio del segundo tiempo con un gol anulado que evidenció desajustes defensivos.
Son detalles que en Liga pueden pasar desapercibidos, pero que en escenarios más exigentes, como el duelo que se viene ante São Paulo, pueden terminar costando caro. El equipo mejora, pero todavía no logra sostener su nivel durante todo el partido.
Lo feo: Millonarios puede clasificar, pero no depende de sí mismo
La otra cara de la noche está en la tabla. Millonarios se metió parcialmente entre los ocho, pero no tiene el control total de su destino. Tendrá que esperar otros resultados y hacer cuentas, reflejo de un inicio de temporada que lo dejó sin margen de error y de las 4 fechas sin lograr victorias. Hoy está en la pelea, sí, pero condicionado. La ilusión se mantiene.
Millonarios ganó, gustó por momentos y volvió a ilusionar. En una noche marcada por números redondos, el equipo dio señales de crecimiento. Ahora el reto es sostenerlo y demostrar que no fue solo una buena noche, sino el sello final para lograr la clasificación entre los 8. Que los astros se alineen al 100.
