Millonarios cerró su periplo de visitante ganándole a Patriotas en la ciudad de Tunja. Ganó los tres partidos y se puso en la parte alta de la tabla dejando atrás el mal momento en la clasificación que lo sacó de los ocho finalistas. De los nueve puntos, apenas ayer se vio un buen juego y las maneras que todos esperamos aparecieron para conseguir rápidamente la ventaja. Jugar bien no siempre significará ganar puntos y en esta liga los puntos acosan demasiado.

Para los hinchas rasos no hay algún dilema, ganar o ganar, como sea, al son del pelotazo o el error del árbitro, pero ganar y mantener la llama de la ilusión viva hasta el final. En la derrota no hay cuartel tampoco. Se puede perder en el último minuto por un error arbitral o una genialidad del rival y no importará el trabajo que se haya hecho: pechos fríos, muertos, vendidos y otras delicadezas bajaran de la tribuna o aceptará impávido el televisor.

Otros, dentro de los que me incluyo, explotamos todo en medio del partido y al terminar somos un poco más reflexivos, menos ortodoxos con las cifras del resultado y nos formamos una idea a partir del juego. Aquellos ultras del resultado ven esto como una herejía o algo imposible porque no ven que el sentimiento también puede ser analítico, sin perder su esencia de ser apasionado e impetuoso a la hora de los 90 minutos. La derrota duele igual, pero dependiendo de las formas no extingue por completo la llama del sueño.

Todos estamos felices con los 9 puntos, todos aumentamos en alguna medida el “ilusionometro” y soñamos alzando una nueva estrella. Para mí sigue habiendo aristas que nos ponen los pies en la tierra como la forma en que Millonarios quiere cerrar los partidos, pegados a Vargas a expensas de no cometer errores, el nivel del juego con el volante izquierdo que aún no es consistente, el compañero de Vega que sigue dando más en un lado que en el otro y el reemplazo de Uribe que no está a la altura del goleador pereirano.

En Tunja vimos las dos versiones del triunfo: primero frente a Boyacá Chicó, gracias a un error del árbitro Gallo, sin ideas y aguantando como fuera, y la de anoche con excelente media hora, más criterio con la pelota y defendiendo mejor. Solo sirve ganar, pero de seguro que jugando como ayer las probabilidades de ganar algo serán mayores que ganando como al equipo de Pimentel. Tunja nos mostró las dos caras de la victoria.

@maugor