Millonarios sumó un punto ante São Paulo en El Campín. Un empate 0-0 que, en el papel, podría parecer valioso por el rival, pero que en el contexto del partido deja más dudas que certezas y al equipo sin margen de error si quiere pasar a la siguiente ronda de Sudamericana.

Lo bueno: orden y un arco en cero

Hay mérito en sostener el cero ante un equipo brasileño. Millonarios fue ordenado en defensa y logró competir durante gran parte del partido sin desordenarse. Supo sostener el ritmo con presión alta y dominio del terreno, no sufrió en exceso y mostró una estructura más sólida que en otras presentaciones.

Por momentos, incluso, se animó a tener la pelota y a disputar el partido en campo rival. No fue un equipo sometido, y eso también suma.

Lo malo: no aprovechar el contexto

Pero ahí está la gran deuda. Millonarios no supo aprovechar el escenario.

Enfrentó a un São Paulo con varios suplentes y aun así no logró imponer condiciones. Le faltó ambición, profundidad y claridad en el último tercio ante un equipo brasileño con orden táctico y transiciones rápidas. Volvió a depender de las bandas, sin variantes por dentro, sin sorpresa y sin ese jugador que rompa el partido.

Era una oportunidad ideal para dar un golpe en el grupo.

Lo feo: el empate que sabe a poco

El resultado termina dejando una sensación incómoda. Porque no es lo mismo empatar contra el mejor São Paulo posible que hacerlo ante una nómina alterna.

Millonarios compitió, sí, pero volvió a quedarse corto cuando el partido pedía algo más. Faltó decisión para ir a buscarlo, faltó ese salto de calidad que estos torneos exigen y en casa, en este tipo de grupos, los puntos que no se ganan pesan el doble.

El equipo sigue en la pelea, pero dejó escapar una oportunidad importante.

Estos son los partidos que marcan diferencias en la tabla donde Millonarios anda tercero con 4 puntos. Ante un rival que no presentó su mejor versión, el equipo azul necesitaba algo más que orden: necesitaba ganar.