Millonarios empató 0-0 con São Paulo por la tercera jornada de la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Un resultado que complica al equipo en el torneo internacional, pues se queda con cuatro puntos en la tercera posición del grupo que lideran Sao Paulo (7) y O’Higgins (6).
El ímpetu brasileño y la reacción de Millonarios
A pesar de que el Sao Paulo viajó a Bogotá con una nómina alterna, guardando a figuras clave como Jonathan Calleri o Luciano, e incluso alineando a su portero suplente, Millonarios careció de buen juego en el arranque. El partido demostró la evidente diferencia de intensidad que existe entre el fútbol brasileño y el colombiano. El equipo visitante salió con bastante ímpetu, intentando montar un bloque ofensivo que generó aproximaciones al arco azul, aunque la mayoría fueron centros que terminaron bien controlados por Diego Novoa.
Al minuto 18, una desconcentración propia casi cuesta caro. Jorge Arias no supo resolver un cierre y terminó cediendo un tiro de esquina peligroso. Tras el cobro y un fuerte cabezazo brasileño, Carlos Sarabia apareció bien posicionado debajo del arco y logró salvar la caída de su portería sobre la misma línea. El desgaste físico del rival empezó a notarse y fue ahí cuando Millonarios generó más juego. La opción más clara para el local llegó tras un tiro de esquina que Andrés Llinás alcanzó a rematar de cabeza frente al arco pero sin la dirección esperada.
El arbitraje del paraguayo Juan Gabriel Benítez dejó claro el rigor con el que se juega en el continente. El juez no toleró la pérdida de tiempo y sacó rápidamente en camilla a los jugadores que intentaron simular faltas, provocando el reclamo de todo el banco visitante. Aquí también se notó una diferencia de actitud que quedó en evidencia durante la pausa de hidratación. Todos los suplentes de São Paulo estaban metidos en la dinámica del juego y participaban activamente de las charlas técnicas en los tiempos de descanso, mostrando más intensidad que el banco colombiano.
Mejoría en el complemento y opciones desperdiciadas
Para el segundo tiempo, Millonarios adelantó líneas y se empezaron a ver las mejores opciones en ataque. Tras un pase largo de Sebastián Valencia, el equipo logró armar una jugada profunda buscando a Rodrigo Contreras, pero Sabino alcanzó a despejar el peligro a tiempo. La visita respondió rápido ingresando a jugadores titulares como Damián Bobadilla para recuperar el control del mediocampo. Pese a esto, al minuto 57, Viveros del Castillo tuvo una gran oportunidad con un remate que se fue por fuera.
A partir de ahí, el equipo Embajador generó juego mucho más seguido y São Paulo perdió el balón rápidamente, víctima del cansancio y la altura. Al minuto 65, Carlos Darwin Quintero sacó un disparo cruzado que pegó en la malla exterior y engañó a muchos aficionados que gritaron el gol en las gradas.
La mala mano de Bustos y la rechifla general
Fabián Bustos fue señalado en el tramo final del partido cuando intentó hacer un cambio de módulo implementando un 4-4-2 con Beckham Castro y Darwin Quintero como extremos. Esto significó la salida de Sebastián Valencia para darle ingreso a Danovis Banguero. Como Valencia no podrá jugar el domingo en Valledupar por sanción, todo el estadio reprochó la sustitución.
Con este cambio, el equipo perdió por completo la generación de juego y no volvió a crear opciones claras, pues los centros de Banguero terminaron siendo imprecisos. São Paulo decidió jugar en largo buscando aprovechar la espalda del recién ingresado y generó riesgo tras una grave desatención defensiva de Banguero en la banda.
Finalmente, el empate a cero resaltó mucho más los aspectos negativos que los positivos del planteamiento. Tras la derrota ante O’Higgins en Chile, el difícil presente en Liga y este amargo empate de local frente a la suplencia de São Paulo, las críticas contra el equipo y el técnico Fabián Bustos son cada vez más fuertes.
