Tras una semana movida a nivel institucional, Millonarios empató 1-1 con Deportivo Pereira en el Estadio Deportivo Cali debido a las afectaciones en el Hernán Ramírez Villegas tras el sismo del pasado 10 de agosto. Este empate marca el inicio del segundo ciclo de Alberto Gamero al frente del equipo embajador, dejando ver algunos cambios tácticos inmediatos, pero también viejas costumbres conocidas por la afición.
Adiós a la línea de cinco, regresa el 4-2-3-1
El primer cambio evidente respecto a la era de Fabián Bustos fue el abandono de la línea de cinco en el fondo. Gamero apostó por el regreso de su habitual esquema 4-2-3-1, ubicando a Daniel Ruiz como volante de enganche jugando libre por el centro. Además, el técnico decidió arrancar con Andrey Estupiñán recostado hacia la banda, alejándolo de la posición de centrodelantero donde había brillado como goleador el semestre pasado. La convocatoria también estuvo marcada por la ausencia de Sebastián Valencia, quien sufrió una virosis que lo sacó del banco de suplentes.
La feria del perdón y los goles en el complemento
El primer tiempo se convirtió en una verdadera feria del perdón, ya que ambos equipos generaron y desperdiciaron opciones claras para abrir el marcador. Leonardo Castro no estuvo fino en la definición durante los primeros 45 minutos y la defensa del Pereira, liderada por Pacheco, logró interceptar los avances de los visitantes. Por su parte, el equipo local llegó con facilidad al arco defendido por Javier Burrai, pero la mala toma de decisiones en el último cuarto de cancha evitó que se rompiera el cero.
El inicio de la etapa complementaria trajo consigo la apertura del marcador a favor del equipo de Arturo Reyes. Una pelota filtrada desnudó la desconcentración de la zaga embajadora, donde Stiven Barreiro se quedó estático vigilando su marca y Danovis Banguero llegó colgado al cierre. Esta cadena de errores permitió que el atacante del Pereira recibiera con absoluta libertad y fusilara al portero Burrai para poner el 1-0.
A pesar del golpe anímico, Millonarios contó con la fortuna de reponerse rápidamente y encontrar la ruta del empate. Tras una jugada bastante accidentada y chocada en el área rival, Leonardo Castro logró controlar el balón y sacó un potente remate de volea para decretar el 1-1. El atacante demostró una vez más que es el jugador más determinante del ciclo azul, apareciendo con goles vitales incluso en partidos donde no muestra su mejor versión futbolística.
La huella de Gamero y el panorama en la tabla
Durante el encuentro quedó claro que el equipo intentó dejar atrás el estilo defensivo del proceso anterior para implementar una presión alta y recuperar el balón en campo contrario. Sin embargo, dos sesiones de entrenamiento no fueron suficientes para consolidar esta nueva idea y el equipo pecó por entregas imprecisas y errores individuales. Fiel a su estilo histórico, Alberto Gamero mantuvo su conocida costumbre de aguantar las sustituciones hasta los minutos 75 y 80, cuando el trámite del juego pedía a gritos refrescar la nómina mucho antes.
Lo más rescatable de la jornada es que el equipo suma un punto valioso en una plaza compleja y se mantiene sumando en la liga. Millonarios llega a la mitad del torneo con 12 unidades acumuladas en la tabla de posiciones. El próximo reto será el jueves 10 de septiembre frente al Deportivo Cali, donde una victoria le permitiría llegar a los 15 puntos y alcanzar la mitad del umbral que se necesitó el semestre pasado para clasificar a los cuadrangulares.
