Millonarios perdió su tercer partido consecutivo en la Liga BetPlay 2026-I, esta vez ante Deportivo Pasto, rompiendo además una racha de siete años sin caer en la capital de Nariño. Más allá de la reestructuración de la nómina y las nuevas caras, el equipo sigue cediendo terreno y la situación se agrava al tratarse de un torneo corto donde el margen de error es mínimo.

Un primer tiempo que reflejó la confusión azul

El partido inició cuesta arriba casi desde el vestuario. Apenas al minuto cuatro, el estadio Departamental Libertad celebró el gol de Yéiler Góez tras un pase de Andrey Estupiñán, en una jugada que desnudó el desorden táctico del visitante. El gol nació de un contragolpe tras un tiro de esquina propio mal ejecutado por Carlos Darwin Quintero, dejando a la defensa totalmente expuesta. A partir de ahí, Millonarios intentó reaccionar apelando más a la jerarquía individual de su doble nueve, Leo Castro y Rodrigo Contreras, que a un funcionamiento colectivo claro, pues los movimientos internos de Darwin muchas veces terminaban aislando a Danovis Banguero en ataque con centros que no llegaron a ningún jugador azul.

La igualdad llegó al minuto 30 gracias a una combinación entre los delanteros que derivó en un penal cometido por el portero Iago Herrerín. Rodrigo Contreras asumió la responsabilidad y definió fuerte al centro para el 1-1, pero el festejo dejó una imagen preocupante para la interna del grupo: Leo Castro no ocultó su evidente molestia con su compañero por no haber sido él quien ejecutara el cobro. Para colmo de males, el primer tiempo cerró con la expulsión de Mateo García, quien vio la tarjeta roja tras la intervención del VAR por juego brusco.

Los cambios de Torres y la sentencia de Pasto

Para el complemento, Hernán Torres movió el banco de forma radical, retirando a referentes como Andrés Llinás, Leo Castro y Carlos Darwin Quintero para dar paso a un esquema de resistencia con bloque bajo. Aunque el ingreso de Radamel Falcao García generó una leve esperanza con un cabezazo que pasó cerca, el equipo se vio sometido por el dominio local. La estrategia defensiva se derrumbó al minuto 77 con un tiro libre de Andrey Estupiñán que entró por el palo que debía custodiar el arquero.

El 2-1 definitivo no solo significó la victoria para el Pasto, sino que volvió a poner el foco en el arco embajador. El remate de media distancia entró por el poste de Diego Novoa, aumentando las dudas sobre la seguridad en la portería para este 2026. Millonarios regresa a Bogotá sin puntos, siendo el único en la liga que no ha sumado, con un vestuario tenso y con la presión al límite tras un arranque de temporada para el olvido.