Millonarios quedó eliminado de la Liga BetPlay por segundo semestre consecutivo, consolidando un fracaso para la institución. El empate a dos goles frente a Alianza en Valledupar resultó ser una completa vergüenza deportiva. Todas las variables matemáticas y los resultados externos que tenían que darse para que el equipo avanzara se cumplieron, pero el equipo con la única tarea que estaba en sus manos.

Lo bueno: El inminente final del ciclo para varios jugadores en Millonarios

Este partido terminó de demostrar la necesidad de realizar una limpieza de nómina mucho más profunda y abrupta de la que se hizo en enero. En aquel mercado de fichajes salieron más de diez futbolistas, pero el plantel actual sigue lleno de piezas que no aportan. Varios jugadores no lograron disputar ni cinco partidos y se convirtieron en habitantes habituales del banquillo sin contar con la confianza del entrenador. La restricción de Dimayor de inscribir solo 25 jugadores exige tener una plantilla real con futbolistas que sí marquen la diferencia al entrar.

Lo malo: Los refuerzos extranjeros y un fracaso generalizado

Cuando un equipo grande contrata extranjeros, la exigencia mínima es que lleguen a sumar jerarquía. Este semestre los extranjeros fueron un absoluto desastre. Guillermo de Amores y Edgar Elizalde terminaron señalados por la hinchada como grandes responsables de la eliminación. El portero regaló el segundo gol de Alianza tras equivocarse en una pelota fácil de controlar, dejándole el rebote servido a Pedro Franco. Por su parte, Elizalde estuvo directamente implicado en la primera anotación del rival al jugar improvisado como lateral, un experimento que lo hizo naufragar en la cancha.

Sin embargo, este fracaso también salpica al resto de la nómina. Referentes como Leonardo Castro, Rodrigo Contreras y David Mackalister Silva fallaron opciones claras de gol y no aparecieron en el momento clave. La zaga defensiva también aportó a la debacle con los constantes errores de Andrés Llinás y Jorge Arias. Además, el cuerpo técnico y los directivos comparten la culpa por decisiones perdidas, como sostener a Hernán Torres tras una pésima pretemporada o la terquedad táctica de Fabián Bustos.

Lo feo: desperdiciar la gran ayuda del resto de la Liga

La ironía más cruel de esta jornada es que todos los resultados de los rivales directos se dieron a favor de Millonarios. El equipo llegó a la última fecha sabiendo que una victoria le bastaba para clasificar tras la caída de sus competidores. En la previa del partido, los hinchas revivieron el viejo y doloroso chiste que dice que «lo bueno es que Millonarios depende de sí mismo, pero lo malo es que depende de sí mismo». Lamentablemente para la afición, esa broma se convirtió en una cruda y vergonzosa realidad en Valledupar. Los errores individuales, los pésimos planteamientos tácticos y la falta de jerarquía se juntaron para que el equipo quedara eliminado a pesar de tener el camino totalmente despejado.