Millonarios logró una victoria vital al vencer 4-2 a Boston River en el Estadio Centenario de Montevideo por la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Este resultado, sumado al empate entre O’Higgins y São Paulo en Chile, le devuelve la vida al equipo de Fabián Bustos, que ahora vuelve a depender de sí mismo para clasificar. Tras el fracaso rotundo en la liga local, este importante triunfo en el choque Millonarios – Boston River actúa como un bálsamo necesario para la golpeada moral del entorno embajador.

Un inicio accidentado y el fantasma de los centros

El partido comenzó con un Millonarios propositivo que buscó la amplitud del campo. Al minuto ocho, el árbitro señaló un penal sobre Andrés Llinás tras una falta de Gastón Ramírez, pero la decisión fue revocada por el VAR debido a un fuera de lugar previo del defensor. Tras este balde de agua fría, el equipo se replegó y el local no perdonó. Marcelo Hornos anotó de cabeza el 1-0, repitiendo la pesadilla defensiva que ha perseguido al club en el semestre. Carlos Sarabia se mostró pasivo en la marca y Diego Novoa reaccionó con lentitud, dejando la sensación de que pudo hacer mucho más.

La falta de eficacia de Viveros del Castillo

A pesar del marcador en contra, el equipo colombiano siguió generando volumen de ataque. Sebastián Viveros del Castillo tuvo una noche de contrastes, siendo el jugador con más llegadas, pero con una puntería errática frente al arco. Entre el minuto 41 y el cierre del primer tiempo, el volante desperdició cuatro opciones claras: un remate de volea por encima del larguero, un mano a mano estrellado en el cuerpo del portero Antúnez y un intento de «globito» que terminó en las manos del guardameta. La insistencia premió al equipo al minuto 49, cuando Rodrigo Contreras fue derribado en el área y se decretó un penal que permitió marcar el empate transitorio.

El vaivén del marcador y la apuesta por Beckham Castro

En el segundo tiempo, Fabián Bustos movió sus fichas, sacando a Mateo García para ingresar a Beckham Castro. Durante el tiempo de hidratación, se escuchó al entrenador dar la instrucción directa de buscar constantemente a Beckham para aprovechar su velocidad. Sin embargo, el rival golpeó de nuevo mediante su fórmula predilecta. Jair González anotó un golazo de volea para poner el 2-1 tras una nueva falla de Sarabia en el cierre de un centro. En ese tramo crítico del enfrentamiento Millonarios – Boston River, el conjunto uruguayo pudo liquidar el pleito con dos remates al palo donde Novoa volvió a verse falto de reflejos.

Remontada épica y sentencia final en el cierre del Millonarios – Boston River

La reacción azul llegó en los diez minutos finales. Al minuto 81, se pitó un nuevo penalti que Leonardo Castro ejecutó en dos tiempos. El primer remate de Castro fue atajado, pero el cobro se repitió porque el portero Antúnez se adelantó ilegalmente. En la segunda oportunidad, «Leo» no falló y puso el 2-2. Solo cuatro minutos después, Rodrigo Contreras aprovechó un rebote en el borde del área y sacó un remate seco que dejó estático al portero para el 3-2.

Con la ventaja, Bustos cerró el partido con una línea de cinco tras el ingreso de Danovis Banguero. En el último suspiro, Julián Angulo ganó la posición por potencia y asistió a Beckham Castro para que este anotara el 4-2 definitivo. Esta victoria es un tanque de oxígeno puro para un proceso que está iniciando. El resultado definitivo del duelo Millonarios – Boston River deja al equipo con los tres puntos y la ilusión de seguir compitiendo a nivel internacional.