Millonarios volvió a cerrar su participación en la Liga BetPlay de forma anticipada. Por segunda vez consecutiva, quedó fuera de la fase final al no ingresar al grupo de los ocho. Tras empatar 2-2 con Alianza en Valledupar, el equipo sentenció una eliminación que duele, no solo por no clasificar, sino por las formas.

El balance general es vergonzoso: puesto 10, 26 puntos en 19 partidos y un rendimiento general del 45.6%. Aunque se marcaron 31 goles, los 23 tantos recibidos y los puntos perdidos exponen la fragilidad de un proceso que nunca encontró el rumbo.

Dos ciclos y una misma decepción

El semestre se dividió en dos etapas marcadas por la irregularidad. La era de Hernán Torres fue un desastre completo; el equipo no sumó puntos y perdió sus primeros tres compromisos (Bucaramanga, Junior y Pasto). Omar ‘El Cabezón’ Rodríguez dirigió vs. DIM y consiguió el primer punto, en la fecha 5 llegó Fabián Bustos.

El argentino intentó enderezar el barco y alcanzó un rendimiento del 55.5% (7 victorias, 4 empates y 4 derrotas). Sin embargo, los números no pudieron ocultar la falta de fútbol. Millonarios dejó escapar puntos insólitos ante rivales de menor peso como Inter de Bogotá, Boyacá Chicó y Jaguares. Es inevitable pensar que pudo haber un exceso de confianza, que terminó costando la clasificación.

Rendimientos individuales: ¿Quiénes se salvan?

Si el fútbol se juzgara solo por el sentimiento del hincha, hoy la plantilla quedaría vacía. No clasificar entre los ocho mejores es un fracaso absoluto para un club como este. Ni los capitanes, ni los referentes aparecieron y lograron darle la vuelta.

El arco y la banda derecha fueron los puntos más críticos. Ni Diego Novoa ni Guillermo de Amores transmitieron la seguridad que exigen este arco y esta camiseta. Por derecha, pasaron varios nombres (Sarabia, Martín, Ángulo y Del Castillo) y ninguno respondió confirmando el mal nivel de todos.

La defensa: Los problemas en el juego aéreo fueron constantes. Sergio Mosquera cumplió hasta el momento de su lesión, mientras que Llinás y Arias se turnaron las actuaciones con errores que costaron puntos.

Lo mejor del semestre: El punto más alto fue Sebastián Valencia. Como carrilero en la línea de 5, aportó regularidad, defensa y efectividad en el ataque (3 goles y 4 asistencias). En el medio, Rodrigo Ureña fue el equilibrio, aunque también desentonó un par de veces.

El punto más alto fue Sebastián Valencia. Como carrilero en la línea de 5, aportó regularidad, defensa y efectividad en el ataque (3 goles y 4 asistencias).

El punto más alto fue Sebastián Valencia. Como carrilero en la línea de 5, aportó regularidad, defensa y efectividad en el ataque (3 goles y 4 asistencias).

La elaboración de juego fue el gran pecado. Mateo García quedó en deuda con la generación, y el regreso de Mackalister Silva fue apenas un destello de un par de partidos que después se apagó.

La mayor decepción fue Carlos Darwin Quintero, su semestre se resume en pases errados y jugadas intrascendentes. Más allá de los dos goles que anotó (uno en Copa Sudamericana) no aportó nada más.

Arriba, la efectividad de Rodrigo Contreras (8 goles) y Leonardo Castro (7 goles) evitó un desastre mayor, sin embargo, no fue suficiente para tapar la mala planificación del proyecto.

En resumen, la nómina se divide así:

Destacados: Sebastián Valencia, Rodrigo Ureña, Rodrigo Contreras, Leonardo Castro, Sergio Mosquera.

En deuda: Jorge Arias, Andrés Llinás, Falcao García, Mateo García, Mackalister Silva.

Pueden salir: Diego Novoa, Danovis Banguero, Edgar Elizalde, Stiven Vega, Carlos Sarabia.

Deben irse: Guillermo de Amores, Carlos Darwin Quintero, Julián Ángulo, Alex Castro, Beckham Castro.

*Los demás jugadores de la plantilla: intrascendentes.

La dirigencia y el cuerpo técnico tienen la obligación de reestructurar al equipo y planificar bien el segundo semestre, porque la paciencia y las excusas ya no aguantan más.