Radamel Falcao García volvió a disputar un partido oficial con Millonarios en su tercera etapa como jugador embajador, en un encuentro condicionado desde temprano por la expulsión de Mateo García y por un desarrollo cuesta arriba para el equipo capitalino, que terminó perdiendo 2-1 en la fecha 3 de la Liga BetPlay 2026-I. 

El delantero ingresó al minuto 67 como el quinto cambio, reemplazando a Rodrigo Contreras, autor del empate desde el punto penal al minuto 30, luego de que los azules iniciaran el partido en desventaja.

El contexto para el ‘9’ no era sencillo. Millonarios jugaba con un hombre menos desde el primer tiempo, lo que obligó a reacomodar el equipo y a prescindir de dos hombres clave en ataque como Darwin Quintero y Leonardo Castro, sacrificados para sostener el orden táctico. Aun así, Falcao se mostró activo desde su ingreso, participando con frecuencia de la mitad de la cancha hacia adelante, buscando asociarse y ofrecer referencias en el área rival.

El Tigre asechó

Su impacto fue inmediato. Apenas 30 segundos después de ingresar, el Tigre tuvo su primera intervención ofensiva con un cabezazo que se fue por encima del arco, tras un centro de Beckham Castro, quien también había entrado en la misma ventana de sustituciones. Más tarde, al minuto 80, volvió a intentar con pierna izquierda luego de un error del portero Diego Herrerín en la salida, aunque el remate se marchó muy desviado por encima del arco.

Sin embargo, el desarrollo del partido cambió de manera drástica luego del gol de Andrey Estupiñán al 78′ para Deportivo Pasto. A partir de ese momento, Millonarios se entregó al desorden, perdió claridad y no volvió a crear grandes opciones de peligro. En ese escenario, su participación pasó a ser más esporádica y desapercibida, sin opciones claras para incidir nuevamente en ataque.

Radamel Falcao García volvió a jugar un partido oficial tras su último paso por Millonarios el año anterior, cuando se despidió anotando un gol de tiro libre en el clásico capitalino por los cuadrangulares. Su «ultimo baile» inició en condiciones adversas, marcado más por el contexto colectivo que por las posibilidades individuales del máximo referente ofensivo del equipo.