Millonarios despertó y lo hizo como lo estaba esperando su gente: con fútbol, con carácter y con una goleada 3-0 sobre Atlético Nacional en El Campín. Una victoria que no solo lo mete entre los ocho (con un partido más que sus rivales), sino que confirma que este equipo está encontrando su mejor versión.

Más allá del resultado, lo importante fue cómo ganó. Millonarios jugó en equipo, gustó y volvió a darle a su hinchada ese espectáculo que hacía tiempo no se veía en casa.

Lo bueno: un equipo que jugó, gustó y goleó

Lo mejor de la noche fue el funcionamiento colectivo. Millonarios fue superior de principio a fin, entendió el partido y golpeó en los momentos justos -y eso que la historia pudo haber sido otra desde muy temprano-. Al minuto 13, Nacional tuvo un penal a favor que parecía complicar todo, pero Alfredo Morelos lo envió por encima del arco norte. Fue un punto de quiebre.

Apenas un instante después, Millonarios reaccionó. Y ahí apareció la gran figura de la noche: Rodrigo Contreras. El delantero no solo abrió el marcador, sino que fue un problema constante para la defensa rival. Su movilidad, intensidad y capacidad para atacar los espacios desordenaron completamente a Nacional, al punto de provocar las expulsiones de William Tesillo y Jorman Campuzano.

En el segundo tiempo, Millonarios hizo lo que hacen los equipos grandes cuando están en su noche: cerró el partido con autoridad. Primero con un cabezazo de Mateo García y luego con el gol de Leonardo Castro, que terminó de sellar una victoria contundente.

Mención especial también para Sebastián del Castillo, quien asumió el reto de reemplazar a Mackalister Silva y respondió con un partido inteligente, aportando equilibrio y dinámica al mediocampo.

Fue, en todo sentido, un partido redondo.

Lo malo: el primer tiempo pudo ser más contundente

Aunque suene extraño en una goleada, el propio técnico Fabián Bustos lo dijo: en el primer tiempo Millonarios se quedó corto en el resultado. El equipo generó lo suficiente para irse al descanso con una ventaja mayor. Tuvo el control, las opciones y el dominio emocional del partido, pero no logró traducir todo eso en más goles.

No fue un problema grave, pero sí un detalle que en otro contexto podría costar caro.

Lo feo: el susto que pudo cambiar el partido

El momento más incómodo de la noche fue, sin duda, el penal al minuto 13. Durante unos segundos, el partido pareció inclinarse a favor de Nacional.

Fue un error puntual, una desconcentración de Arias que pudo cambiar completamente el rumbo del juego. Pero el fallo de Morelos y la reacción inmediata de Millonarios hicieron que ese episodio quedara solo como una anécdota.

La victoria no solo deja buenas sensaciones, también tiene un impacto directo en la tabla. Millonarios ya está en la parte alta del campeonato. Un rubro clave, especialmente si se tiene en cuenta que aún le restan tres partidos determinantes antes de iniciar su camino en la Copa Sudamericana, cuyo grupo conocerá el próximo 19 de marzo.

Después de un inicio complicado, el equipo empieza a consolidarse y a mostrar señales claras de crecimiento. Eso sí, como bien lo dijo Jorge Arias tras el partido: esto apenas empieza. Millonarios no ha ganado nada todavía y este equipo, por lo que mostró en El Campín «aún no ha alcanzado su techo», como lo dijo el defensa.

Pero si algo quedó claro en esta noche, es que el equipo volvió a conectar con su gente.