Después de 60 días, Millonarios volvió a jugar un partido oficial en el Nemesio Camacho El Campín. La emoción que sintieron muchos hinchas en la previa y camino al estadio terminó en un trago amargo tras la derrota 1-0 frente a Atlético Bucaramanga.

«Son momentos, son decisiones», decía Miguel Ángel Russo para explicar un poco su filosofía al momento de ver y entender el fútbol. Justamente, hace más de un año que Millonarios no sabe leer los momentos de los partidos que disputa y parece que cada vez toma peores decisiones en el campo. Esta falta de lectura termina en derrotas y golpes durísimos que el hincha embajador ha tenido que soportar de forma reiterada.

La desconcentración y la falta de lectura del juego

El semestre empezó con los jugadores sin entender los momentos del partido frente al conjunto leopardo. Es de conocimiento público que Wilmar Roldán deja jugar bastante y no sanciona contactos mínimos que otros jueces del fútbol colombiano sí pitarían. Esta fue una de las cosas que Millonarios no logró asimilar desde el pitazo inicial. Muchas jugadas en el primer tiempo terminaron en desconcentraciones o en reclamos tras el juego físico que los centrales de Bucaramanga intentaron implementar. A pesar de esto, Millonarios intentó manejar el partido con la tenencia, parando un 4-4-2 y utilizando a Francisco Chaverra y Daniel Ruiz como volantes por las bandas.

De igual forma, cuando se habla de decisiones, también se hace referencia a los movimientos de los jugadores en momentos clave. Millonarios padeció esta falencia desde la primera mitad con acciones en contra que pudieron haber resultado en el gol tempranero de Bucaramanga. En una jugada específica, los jugadores azules se quedaron esperando que Roldán sancionara una infracción, pero el juez dio continuidad y Bucaramanga cobró rápido. Para fortuna del local, Javier Burrai, portero debutante con Millonarios, alcanzó a reaccionar y cortó un pase peligroso con el talón. Aunque la jugada pudo pasar desapercibida, dejó en evidencia la desconcentración de Jorge Arias y Sergio Mosquera.

Los cambios tácticos que entregaron el partido

Al iniciar el segundo tiempo, Bucaramanga no tuvo tantas opciones de gol ni aproximaciones como en la primera mitad. Millonarios intentó controlar el balón, pero al atacar por las bandas terminó abusando de los centros al área. La primera decisión de Bustos para afrontar esta etapa fue intercambiar de banda a Daniel Ruiz con Francisco Chaverra. Ruiz dejó de jugar a perfil cambiado y Chaverra empezó a atacar por el costado derecho. Esto sirvió para que Chaverra ganara mucha más profundidad, aunque Ruiz perdió peso en el juego colectivo. Aun así, Millonarios logró generar opciones, incluyendo dos jugadas claras de Chaverra: un cabezazo que no logró conectar bien y un remate que dudó en ejecutar, perdiendo el balón ante el central.

La decisión de ingresar a Julián Angulo por Daniel Ruiz provocó que Millonarios entregara el balón por completo y que Bucaramanga armara posesiones largas. Al minuto 70, un centro calcado a los goles que sufrió el equipo el semestre pasado casi termina en anotación, pero por fortuna Emerson Batalla no logró conectar la pelota.

El golpe más fuerte a la hinchada de Millonarios: el gol del final

Bustos hizo cambios que fueron criticados: dando ingreso a Stiven Vega, Sebastián Viveros del Castillo y Carlos Darwin Quintero. Para un entrenador es clave entender los momentos del partido, pero el ingreso de Viveros del Castillo por la banda terminó desdibujando las características de un jugador que naturalmente juega por el centro.

La situación tampoco mejoró con Carlos Darwin Quintero, quien llegaba con la expectativa de aportar su experiencia y talento. El atacante entró con una revolución menos, no entendió la urgencia del compromiso y perdió balones increíbles para el fútbol profesional, llegando a quedarse completamente estático frente al arco.

El técnico cometió un error de lectura al ingresar a Stiven Vega, un jugador de corte defensivo, en un momento donde se requería ataque. Esta decisión terminó costándole el partido en una jugada originada desde un saque de banda donde Vega descuidó la marca de Fabián Sambueza, quien se volteó y superó a la defensa para que Emerson Batalla anotara el único gol del compromiso.

Millonarios terminó recibiendo un golpe letal en la agonía del partido, completando así otra dolorosa derrota en El Campín. Los jugadores se marcharon del campo completamente abucheados por la hinchada.