Hay dos formas de jugar con la línea de cinco, y Millonarios demostró sus distintas facetas en la victoria 2-0 sobre Deportivo Pasto. Una de las críticas más recurrentes hacia Fabián Bustos ha sido su insistencia con este planteamiento táctico; muchos sectores señalan que es un módulo que no apunta a grandes cosas, aunque le ha servido para sacar resultados vitales, como ocurrió recientemente ante Junior en Barranquilla. Sin embargo, el equipo mostró que esta figura puede transformarse en una agresiva línea de tres defensiva con los laterales totalmente lanzados al ataque.

El tridente ofensivo y la apertura del marcador

Millonarios salió con una actitud propositiva y veloz, buscando constantemente la espalda de los defensores rivales. El esquema potenció un tridente de ataque muy dinámico que alternó posiciones con Rodrigo Contreras por izquierda, Leonardo Castro en punta y Francisco Chaverra por derecha. Desde el minuto tres, el equipo empezó a generar peligro con un remate de Chaverra que exigió al arquero Cabezas. Como suele ser costumbre en El Campín, el portero visitante empezó a ser la figura de la noche atajando balones increíbles.

Pero la resistencia se rompió al minuto 24 tras una atajada espectacular en un mano a mano contra el delantero argentino. El cobro de tiro de esquina derivó en una jugada preparada donde Sebastián Valencia tocó en corto para Chaverra. Este último envió un centro al primer palo que Andrés Llinás logró conectar dentro del área chica, logrando vencer al portero para el 1-0. El equipo azul mantuvo el ímpetu e incluso pudo ampliar la ventaja, pero Leonardo Castro falló un cobro de penal sancionado tras una salida del guardameta sobre Contreras.

Los riesgos en defensa y la presentación de Burrai

El uso de la línea de cinco también expone falencias en el retroceso, situación que casi le cuesta el empate a los locales. A pesar de tener superioridad numérica atrás, un error de control de Jorge Arias dejó el balón servido en el área para la ofensiva rival. El delantero del Pasto remató a quemarropa, pero el portero argentino Javier Burrai logró una espectacular atajada con las piernas, muy al estilo del balonmano, presentándose por lo alto ante su nueva hinchada.

Para el segundo tiempo, Millonarios cedió un poco la iniciativa y el Deportivo Pasto adelantó sus líneas defensivas. El equipo visitante generó tensión con varios tiros de esquina cobrados al primer palo, buscando siempre bloquear la salida del guardameta azul. En una de esas acciones, Burrai tuvo un rechazo extraño que, por fortuna, no logró ser conectado por ningún rival, salvándose de una jugada que pintaba para el empate.

El error visitante y la sentencia de Leo Castro

A pesar de los sustos y la pérdida de la posesión, Millonarios logró liquidar el partido gracias a un error en salida del conjunto volcánico. Un pase equivocado de un jugador del Pasto habilitó a Rodrigo Contreras, que de otra forma habría partido en fuera de lugar. El argentino corrió por toda la banda y mandó un pase de la muerte al centro del área. Leonardo Castro simplemente tuvo que picar el balón ante la salida de Cabezas para decretar el 2-0 definitivo.

Con la ventaja asegurada, Bustos implementó variantes, haciendo ingresar a jugadores como Estupiñán, Danovis Banguero y David Mackalister Silva. El equipo generó nuevas aproximaciones con pases largos de Daniel Ruiz buscando aprovechar la impresionante velocidad del joven Jhomier Guerrero. Aunque las jugadas no fueron definidas de la mejor manera en el tramo final, el marcador no sufrió alteraciones. Con esta victoria, Fabián Bustos suma seis de nueve puntos posibles en el arranque de la liga, consolidando la confianza de un equipo que lleva un año entero por fuera de los cuadrangulares.