Millonarios atraviesa su mejor momento del semestre y lo confirmó en Manizales con una goleada contundente 4-1 sobre Once Caldas. Un partido que no solo suma tres puntos, sino que ratifica el crecimiento futbolístico del equipo.

Fue una actuación con carácter, con un buen segundo tiempo tras un inicio cerrado y con contundencia. Millonarios no solo ganó: dominó, reaccionó y terminó imponiéndose con autoridad en una plaza siempre exigente como el Palogrande.

Lo bueno: Millonarios funciona, responde y golea

Lo mejor de Millonarios hoy es su funcionamiento. Este equipo ya tiene una idea clara y la ejecuta con convicción. Aunque el primer tiempo fue parejo, el golpe psicológico llegó justo antes del descanso. Beckham Castro apareció en el 45+3′ para abrir el marcador y cambiar por completo el rumbo del partido. A partir de ahí, Millonarios fue otro.

En el segundo tiempo mostró contundencia: David Mackalister Silva, Rodrigo Contreras y Andrés Llinás completaron la goleada en una noche donde el equipo fue efectivo y ordenado.

Millonarios no solo ganó, impuso condiciones y volvió a mostrar una virtud clave de los equipos que pelean cosas grandes: golpear en los momentos justos.

Lo malo: un primer tiempo con dudas

El arranque del partido dejó algunas dudas.

Millonarios tardó en encontrar su juego y el primer tiempo fue más cerrado de lo esperado, con pocas diferencias entre ambos equipos. Incluso, tuvo una opción clarísima que pudo cambiar el partido desde mucho antes, pero Beckham Castro desperdició un gol prácticamente debajo del arco en los primeros minutos. Son detalles que, en partidos más cerrados, pueden costar caro.

Lo feo: Momentos de desconexión en la defensa

El gol de Once Caldas, convertido por Dayro Moreno, llegó en un momento donde Millonarios parecía tener el control del partido.

Fue un instante de desconcentración en defensa que permitió al rival meterse parcialmente en el partido. No pasó a mayores, pero es el tipo de situaciones que el equipo deberá ajustar, especialmente pensando en lo que viene a nivel internacional con la sudamericana.

Más allá del resultado, lo que deja esta victoria es un mensaje claro: Millonarios ya está en la pelea de los ocho.

El equipo se metió en zona de clasificación y empieza a consolidarse tras un inicio de temporada complicado. Hoy suma puntos, confianza y, sobre todo, se ve un equipo consolidado.

Este equipo aprende y corrige dentro de los partidos y las charlas de Bustos en el vestuario son clave. Lo volvió a demostrar en Manizales. Tras un primer tiempo cerrado, el ajuste en el entretiempo cambió completamente el desarrollo del juego y terminó en goleada.