Millonarios, con la urgencia de sumar y recuperar la memoria, se enfrentaba al Deportivo Cali. En el banquillo rival estaba Alberto Gamero, el hombre que construyó la base de este plantel durante cinco años. Del otro  lado, Fabián Bustos dirigiendo su primer partido.

La sorpresa táctica en Millonarios: línea de tres y juego directo

Bustos no esperó para mostrar su mano. Millonarios saltó al campo con una línea de tres en el fondo. El objetivo era claro: generar volumen defensivo para contrarrestar a los dos tanques del Cali, Steven Rodríguez y Juan Dinenno. La otra novedad fue la posición de Carlos Darwin Quintero; el veterano actuó como enganche suelto, buscando conectar las líneas.

La intención de juego cambió radicalmente respecto al proceso anterior. Fue un Millonarios directo y vertical. Rodrigo Contreras fue vital en este esquema, chocando con los defensas y ganando espacios por las bandas. El equipo generó opciones, pero la definición falló. Leo Castro no tuvo su noche. Incluso, una jugada de gol fue anulada por fuera de juego tras un gran pase de Darwin.

Millonarios y la resistencia en territorio hostil del Cali

Palmaseca se ha vuelto un feudo complicado para los Embajadores. En el complemento, el Cali de Gamero buscó hacer valer la localía. Bustos respondió desde el banco. Retiró a Darwin para dar ingreso a Sebastián Viveros y mandó a la cancha a Radamel Falcao García en lugar de Castro. El equipo se replegó.

El técnico argentino refrescó las bandas con Danovis Banguero y Samuel Martín, manteniendo la línea de cinco defensiva. El partido entró en un limbo. Cali tuvo la posesión y se aproximó, pero Diego Novoa fue un espectador más. El bloque defensivo azul funcionó. No hubo riesgo real en el arco visitante.

El sello de Bustos: adiós a la estética, hola al resultado

El debut confirmó lo que se vio de Bustos en Universitario de Perú. El argentino prioriza el orden, la practicidad y el resultado sobre la estética. Aunque en su presentación habló de una línea de cuatro, en la práctica recurrió a los carrileros y a los tres centrales.

Este empate marca una ruptura con los cinco años de la «era Gamero». Millonarios fue menos lírico, pero más sólido. Fabián Bustos ha llegado para cerrar el arco y sumar, empezando una etapa donde la belleza del juego parece quedar en segundo plano frente a la necesidad de puntos.