Millonarios atraviesa un inicio de torneo que genera más preocupación que ilusión. En la noche del domingo, cayó 1-2 frente a Junior de Barranquilla en El Campín, por la segunda fecha de la Liga BetPlay 2026-I, dejando sensaciones similares a las del debut: muchas ganas, poca claridad y un engranaje colectivo que sigue sin aparecer.
Más allá del marcador, el partido volvió a evidenciar una preocupante falta de identidad futbolística y encendió nuevamente las alarmas entre la hinchada que pide la cabeza de Hernán Torres.
Lo bueno: Contreras y Novoa sostuvieron al equipo
Dentro de un panorama gris, dos jugadores se destacaron y evitaron que la noche fuera aún más amarga.
Rodrigo Contreras fue el más peligroso en ataque. El delantero marcó el gol de Millonarios tras una excelente definición que mostró intuición, jerarquía y eficacia. Constantemente buscó espacios, ofreció movilidad y fue el jugador que más intentó generar algo diferente en el frente ofensivo.
Por su parte, Diego Novoa tuvo una actuación determinante bajo los tres palos. Especialmente en el segundo tiempo, el arquero azul fue figura con varias atajadas que sostuvieron al equipo cuando Junior parecía estar más cerca del tercero que Millonarios del empate. Sin su intervención, el resultado habría sido mucho más amplio.
Lo malo: un equipo sin ideas y una dirección técnica en deuda
El mayor problema volvió a ser el mismo: Millonarios no juega bien.
Para mí antes ver jugar a Millonarios era un gusto. Sin importar el resultado, era un equipo que daba gusto ver jugar, tenía fútbol. Pero anoche, aunque hubo ganas, no hubo fútbol por ningún lado.
El equipo mostró voluntad, intensidad y entrega, pero careció totalmente de juego asociado, circulación clara y profundidad. No hubo sociedades, no hubo sorpresa y tampoco un plan.
En ese contexto, la mirada apunta directamente a Hernán Torres. El funcionamiento no aparece, las decisiones tácticas no generan impacto y los cambios no logran modificar el rumbo de los partidos. Con dos derrotas consecutivas en el arranque del campeonato, el margen de error comienza a reducirse y el mensaje del entrenador parece perder fuerza. El tiempo corre, y si los resultados y el fútbol no llegan pronto, la presión será cada vez mayor.
Lo feo: errores que se repiten y un equipo frágil
Millonarios volvió a mostrar fragilidad defensiva, especialmente en las jugadas a balón parado, una constante que se arrastra desde torneos anteriores. Junior supo aprovechar esos errores y golpeó en momentos clave del partido.
Además, la jugada de gol anulada a Jorge Arias por fuera de lugar, tras revisión del VAR, dejó una sensación amarga. Aunque la decisión fue correcta, la acción pudo haber significado el empate y cambiado el desarrollo del encuentro.
El equipo terminó el partido sin claridad, lanzando balones sin destino y dependiendo más del empuje que de una idea colectiva.
¿Qué sigue para Millonarios?
Mientras el panorama futbolístico genera preocupación, la dirigencia logró la reducción de la sanción a Radamel Falcao García.
La sanción impuesta tiene carácter de oficio, lo que permite acogerse a lo establecido en el artículo 42 del Código Único Disciplinario de la Federación Colombiana de Fútbol, el cual habilita la reducción o conmutación del castigo una vez cumplido el 50 % de la sanción. Bajo este escenario, Falcao quedó habilitado tras cumplir únicamente dos fechas.
El regreso del ‘Tigre’ es importantísimo, no solo en lo futbolístico, sino también en lo anímico y el liderazgo dentro del campo, justo cuando el equipo más lo necesita para reorganizarse y recuperar confianza.
Porque hoy, más que resultados, Millonarios necesita volver a encontrarse con su fútbol.
