El clásico capitalino volvió a encender las emociones en El Campín con un partido que tuvo de todo: táctica, errores imperdonables y mucha polémica. El choque ante Independiente Santa Fe dejó un balance complejo para el equipo de Fabián Bustos. A continuación, repasamos lo bueno, lo malo y lo feo de la jornada.

Lo bueno: La consolidación de las bandas y la hinchada incondicional de Millonarios

El juego por las bandas es una idea que el entrenador está logrando consolidar dentro de Millonarios. El trabajo táctico ha convertido a Sebastián Valencia en un jugador fundamental y en el principal diferencial del equipo. El gol azul fue una muestra de calidad, naciendo de un pase de Mackalister hacia la banda para que Valencia rematara de primera intención. Similar al gol contra Fortaleza.

A pesar de las críticas que recibe el módulo de tres centrales, el equipo genera opciones claras. De hecho, el mismo Valencia tuvo otro mano a mano en el primer tiempo que fue bien achicado por el arquero rival.

Fuera del terreno de juego, el comportamiento de la afición fue digno de enmarcar. La hinchada llenó el estadio por completo para respaldar al equipo, incluso después del horrible partido en Chile contra O’Higgins. Las tribunas lucieron repletas de principio a fin. Además de la asistencia masiva, la barra de los Comandos Azules organizó una espectacular salida con un inflable gigante que vistió de fiesta el estadio.

Lo malo: Centros mortales, desconcentraciones y la roja de Contreras

El equipo sigue sufriendo un problema que ya está diagnosticado bajo la dirección técnica actual. Los centros al área son mortales para Millonarios, especialmente desde que se confirmó la lesión de Sergio Mosquera. El gol de Hugo Rodallega para Independiente Santa Fe evidenció una grave desconcentración entre Jorge Arias y Edgar Elizalde. Tras la anotación del rival, ambos defensores terminaron discutiendo entre ellos mismos para buscar un responsable.

Los errores individuales volvieron a castigar al equipo con una tarjeta roja infantil. Rodrigo Contreras dejó al equipo con diez hombres tras lanzar un cabezazo en una acción totalmente fuera de contexto. Esta agresión expuso la falta de recambio efectivo en el banquillo azul. Samuel Martín ingresó por Carlos Sarabia, pero no aportó soluciones y, por el contrario, cometió faltas peligrosas al borde del área, incluyendo un cobro que se estrelló en el palo.

Como si fuera poco, la jornada dejó una seria preocupación médica en la zaga. Andrés Llinás salió lesionado de la cancha y encendió las alarmas de cara a la seguidilla de partidos que se avecina. Su baja representaría la caída del segundo central por derecha en lo que va de la temporada.

Lo feo: Un arbitraje mundialista que generó polémica

Es muy difícil analizar este clásico y hablar netamente de fútbol sin mencionar el polémico papel del juez central. Andrés Rojas, quien fue seleccionado para representar al arbitraje colombiano en el Mundial, tuvo una actuación muy cuestionada. La mayor polémica del partido fue un evidente contacto de Daniel Torres sobre Radamel Falcao García dentro del área.

Lo más grave de la situación se conoció en la rueda de prensa posterior al juego. Radamel Falcao indicó que el propio árbitro Rojas le confirmó en dos ocasiones que esa jugada sí fue penal. A falta de una declaración oficial de la Federación o del juez, resulta polémico que no haya ido a revisar la acción en el VAR. Esta situación provocó que al final se hable mucho más del arbitraje que del desarrollo del clásico.