Hernán Torres publicó una carta dirigida a la hinchada de Millonarios tras oficializarse su salida como director técnico del club en la madrugada del 29 de enero. El mensaje, difundido a través de las redes oficiales del equipo, tuvo un tono agradecido y emotivo, cerrando así un ciclo marcado por malos resultados y falta de respuesta futbolística.

El entrenador recordó los dos momentos difíciles en los que asumió la conducción del equipo, haciendo especial énfasis en su primer paso por el club en 2012, cuando consiguió uno de los logros más significativos de la historia reciente de Millonarios, el fin a una sequía de 24 años, con el titulo de la estrella 14. Ese campeonato consolidó a Torres como una figura relevante dentro del relato institucional azul.

«Llegué a este club en dos momentos difíciles. En el primero, juntos rompimos un hechizo de 24 años.»

Su segundo ciclo, en contraste, estuvo lejos de repetir aquel impacto. El equipo no logró sostener una identidad clara ni alcanzar los resultados esperados y que derivó en su despido apenas iniciada la temporada actual. La carta, sin embargo, evitó cualquier tono de confrontación y defendió el trabajo realizado, apelando a la idea de un proceso inconcluso.

«Lo que dejamos sembrado le va a traer mejores resultados a Millonarios, se los aseguro.»

Torres también dedicó palabras a la hinchada, a la que agradeció por la exigencia y el respaldo, y aseguró marcharse con “el corazón dolido, pero con el alma grande”, resaltando el vínculo emocional con el club y dejando de lado cualquier pensamiento de rencor por lo que fue su ultimo encuentro con los fanáticos en el Campin.

«Me voy con el corazón dolido, pero con el alma grande por haber vuelto a sentir a la hinchada más grande de Colombia.

Gracias por el respaldo, por la exigencia y por el amor a estos colores.»

Más allá de un último paso discreto y breve, el lugar de Hernán Torres en Millonarios queda definido, principalmente, por aquel título que rompió una sequía de 24 años y devolvió al club a lo más alto. Su carta funciona como un gesto final de agradecimiento y como un recordatorio del capítulo más importante de su paso por la institución.