Hace exactamente 228 días, el último balón que tocó Radamel Falcao García terminó en el fondo de la red. Fue un gol de tiro libre. En cualquier otro contexto, ese tanto habría desatado la euforia en el estadio Nemesio Camacho El Campín. Pero aquella noche, el grito fue ahogado. Ese gol terminó en la eliminación, una vez más, a las puertas de una final.

El desenlace de aquella jornada fue amargo. En la rueda de prensa posterior, Falcao lanzó una dura crítica contra el arbitraje. Incluso, dejó en el aire la posibilidad de no volver a jugar en Colombia. Y cumplió, al menos parcialmente. Durante seis meses, Millonarios no tuvo al ‘Tigre’. El declive futbolístico y anímico fue evidente: David González salió del cargo en la fecha seis y el equipo quedó eliminado de forma prematura.

El 9 a las 9: el retorno de Falcao contra todo pronóstico

Llegó enero y, cuando nadie lo esperaba, ocurrió el milagro. Los rumores decían que la relación estaba rota por el maltrato mediático hacia él. Sin embargo, la noticia sorprendió a todos: el ‘9’ volvió a las 9. Lo hizo solo, con la banda de capitán y aportando algo que va mucho más allá del fútbol a un plantel al que todavía le falta mucha táctica y trabajo.

El escenario de su regreso no pudo ser más atípico. Una jornada suspendida por la lluvia condicionó el juego. Faltaban poco más de 35 minutos por disputarse. El estado de la cancha era un riesgo para cualquier profesional, y más para una leyenda de su calibre. Pero Falcao decidió jugar. Su presencia en un césped horrible, fue una declaración de intenciones y compromiso absoluto.

La vigencia del Tigre 

Su regreso fue notablemente superior a su debut original en El Campín. Se le vio rápido y conectado. En una jugada para la galería, amagó dentro del área y dejó atrás dos veces a Kevin Mantilla. Esa maniobra dio la impresión de que Falcao, tras su ausencia, entendió finalmente el ritmo de la liga colombiana y retomó su nivel mucho más rápido de lo esperado.

Aunque el gol se le resistió, la sensación en la grada fue unánime. A pesar de estar cerca de cumplir los 40 años, Radamel sigue siendo un jugador que genera peligro constante. Quedó demostrado que, si Millonarios logra un buen desarrollo técnico colectivo, el equipo puede aspirar a grandes cosas de la mano de su capitán. Pero eso solo depende de sus jugadores y del cuerpo técnico de Fabián Bustos.