Dos meses pasaron para que Millonarios volviera a jugar. El 14 de noviembre de 2025 el equipo quedó eliminado de la liga anterior; el regreso prometía algo distinto; se habló de refuerzos y reconstrucción bajo la bandera de la «competitividad», pero en el Estadio Américo Montanini, la realidad fue otra. El equipo perdió 2-1 ante Atlético Bucaramanga en el debut de la Liga BetPlay 2026-I dejando más dudas  que certezas.

Millonarios, con un planteamiento confuso

El equipo comenzó el semestre con una idea táctica que nunca terminó de ser clara. Salió con una línea de cinco que se desdibujaba en una de tres con el paso de los minutos. Fue un sistema elástico, casi improvisado. Stiven Vega alternó entre mediocampista y líbero según lo exigiera la transición. En el papel, parecía una apuesta ambiciosa, pero en la cancha resultó ser un estilo mentiroso.

El equipo intentó construir un partido ofensivo. Sin embargo, la intención nunca se tradujo en control ni en profundidad. Desde el segundo 40 del encuentro, Bucaramanga entendió el libreto mejor y comenzó a generar peligro de inmediato. Diego Novoa tuvo que aparecer más de una vez para sostener a un equipo frágil y sin respuestas.

Un gol sin identidad y Bucaramanga justo ganador

Curiosamente, el primer gol llegó del lado azul. No fue por elaboración ni dominio, sino por un contraataque aislado donde Vega ganó en el aire y el balón se desvió en un defensor central para terminar en la red. El cuerpo arbitral lo marcó como autogol. Una decisión que sirvió de metáfora perfecta para el momento: un gol sin autor propio y sin respaldo futbolístico.

Millonarios se diluyó con el paso de los minutos. Bucaramanga, en cambio, creció hasta encontrar la remontada. El empate nació de una jugada colectiva que expuso las carencias defensivas azules. La presión de Mackalister Silva fue pasiva, su edad ya no le permite la intensidad de hace una década y Sergio Mosquera pecó de espectador. El rival sacó un remate de media distancia y anotó un golazo.

Poco después llegó el golpe final. Diego Novoa falló en el cálculo. Salió mal a cortar un centro y dejó el balón servido. Luciano Pons aprovechó el regalo para anotar el segundo. El error fue costoso. Las dudas sobre la seguridad del portero comienzan mucho más fuertes en 2026.

El caso de Dewar Victoria

Un capítulo aparte merece lo sucedido con Dewar Victoria. El volante no viajó a la pretemporada en el sur del continente, sin embargo, sumó minutos en este partido. Esto tiene una consecuencia administrativa inmediata: el jugador queda inscrito oficialmente en la nómina de 25 futbolistas y ya no podrá actuar en otro equipo de Colombia durante este semestre.

La gestión de Hernán Torres genera desconcierto. Decidió utilizar a un jugador que no usó durante la preparación y en los minutos en los que estuvo en el campo fue errático. Victoria ingresó en el segundo tiempo y fue sustituido unos minutos después. 

El resultado final va más allá del marcador, es la confirmación de que el equipo todavía no encuentra un rumbo claro y crecen las dudas sobre Hernán Torres en la hinchada. Dos meses después, Millonarios volvió, pero la realidad es preocupante: no volvió mejor.