La noche de la infamia

La noche de la infamia

Se acerca una vez más el duelo Millonarios Vs. Nacional, el partido que ningún hincha de MILLOS quisiera perder. Para mí, más que un clásico, es un partido aparte; hay sentimientos de rabia, tristeza y hasta odio que inician desde “aquel 89”. Lejos de incitar a la violencia, mi intención es contarles lo que yo viví ese 26 de abril.

Muchas cosas se han hablado de esta rivalidad entre embajadores y verdolagas. Creo que desde 1987 empezó la tensión, ellos con su regionalismo marcado, y nosotros sacando pecho sabiendo que teníamos un muy buen equipo: ese año les ganamos acá y allá. Ya en 1988, en un partido en Medellín, perdimos un invicto de 26 fechas. Ese dia la “Gambeta” Estrada marcó el que para mí es el mejor gol en la historia del azul. Millos Campeón 87 y 88, ellos con la “espinita”. Llegaba el año 89 y de nuevo los dos equipos estabas destinados a encontrarse, esta vez, y por partida doble en la Copa Libertadores.

El ambiente era el mejor. El hincha de Millonarios tenía plena confianza en el equipo a pesar de haber perdido el juego de ida en el Atanasio, en un partido muy disputado y que a mi parecer merecimos empatar. La boletería salió a la venta desde el viernes, las colas para comprar eran de casi 3 cuadras. Nosotros con mi primo comprábamos nuestra boleta en “Proavin”, un expendio que quedaba en Santa Isabel, nos turnábamos para hacer la fila, después de casi 5 horas por fin teníamos nuestra entrada.

Llegó el dia del partido, entramos al estadio 3 horas antes, el espectáculo era fabuloso, todo el mundo tenía la certeza de la clasificación y aunque existía cierta tensión el optimismo era mas grande, mas de 40.000 almas en el Nemesio y el “plato servido”.

Se dio inicio al encuentro con el pitazo inicial de un tal Hernán Silva, árbitro chileno que a la postre fue el protagonista del encuentro. Millos fue una aplanadora, a veces con más ganas que futbol, hasta que llegó minuto 24 y el estadio estalló; golazo de la “Gambeta” quien paró un balón de pecho y brillantemente remató sin dejar caer el balón venciendo a Higuita, con más de 60 minutos por delante. Nosotros cada vez veíamos más cerca el paso a semifinales, Goycochea salvó un par de ocasiones del verde. Inició el segundo tiempo y con él la figura del nefasto chileno, quien a mi parecer de manera intencional, dejó de sancionar dos penales claros a favor de MILLOS, sobre todo una falta de Higuita a Iguarán. Se lo llevó por delante y este cínico fingió que se le caía el silbato para no pitar.  Ese era el 2-0 y creo que el fin de la historia. Luego de eso, vino el gol de Trellez y su celebración provocando a la hinchada, enfureciendo la gente en las tribunas. Impotentes ante semejante “atraco”, no hubo tiempo de mas a pesar que el “tipo ese” pitó como 10 minutos de adición. El sentimiento ya ni siquiera era de rabia, era desconsuelo, tristeza ante semejante robo.

Después vinieron otros hechos como la suspensión del campeonato a final de año por la muerte del árbitro Ortega, por mandato del narcotráfico (estando Millonarios clasificado a semifinales y como gran favorito). El peor año en la historia del futbol colombiano, una copa ganada suciamente, con secuestros, amenazas y hasta muertes.

Dicen que uno no debe guardar estos sentimientos en el corazón, pero para mí este siempre será el “clásico del odio” y en mi mente siempre quedará el recuerdo de esa noche, la noche en que merecimos mucho más.

Iván Darío Echeverría

@ivandariomfc