Pecados capitales azules

Pecados capitales azules

El Millonarios de Russo había logrado sorprender a propios y extraños con el rendimiento durante la primera mitad de la fase regular de la liga. Sin ser Brasil 70 o el Barcelona de Guardiola (ni más faltaba), consiguió incluso que los más escépticos hinchas comenzaran a acomodar sus críticas y a reconocer las cosas que ilusionaban, hasta ese entonces, con tan pocas semanas de trabajo a su haber. ¿Qué pasó con ese equipo? ¿Por qué no gana hace 5 partidos y se encuentra sufriendo por clasificar? Aunque ninguno de los siguientes 7 “pecados” logra responder las preguntas por sí sola, en conjunto ofrecen un panorama más lógico de la mala racha:

  1. Los demás también juegan

Aunque sea una obviedad, pareciera que éste Millonarios lo hubiera olvidado, al menos en parte. Después de la goleada propinada a Santa Fe, el equipo salió con el mismo repertorio a repetir la hazaña. Pero no contó con un rival que ya había aprendido la lección: “a Millonarios no se le pueden dar ventajas por los costados”. Los demás equipos tomaron nota y ya saben cómo jugarle. A partir de ahí, el equipo no volvió a ganar. Una cosa es tener una identidad de juego definida y otra muy diferente ser repetitivo. Nos volvimos predecibles y fácilmente contrarrestables.

  1. Cambio de nombres pero no de partitura

Después de la derrota en el clásico, Russo decidió sentar a Mosquera y a Quiñonez, jugadores clave hasta ese momento. Uno podría pensar que tomó la decisión con el propósito de encontrar variantes y no jugar siempre a lo mismo. Pero el experimento no funcionó. Y no lo hizo porque cambió de nombres pero no de partitura. Incluir por ejemplo,  a jugadores como Silva para cumplir la misma función de Mosquera, resultó peor.

  1. Falta de reacción desde el banco

Si uno estudia los últimos partidos, concluye que ninguno de los cambios realizados funcionó. En general los ingresos desde el banco terminaron incluso perjudicando al equipo. Los cambios, generalmente realizados de forma tardía, no sirvieron de revulsivo, ni ofrecieron alguna variante o cambiaron la historia. La falta de reacción fue evidente. Y no es culpa exclusiva de Russo, sino también de los jugadores que ingresaron.

  1. Falta de variantes

Soy uno de los convencidos de la calidad de ésta nómina. Para muchos no da el nivel para pelear título con favoritos como Nacional o Medellín, pero creo que la mayoría coincide en que no es peor, ni siquiera igual a la de rivales que nos superaron como Alianza Petrolera, Pasto o Jaguares. Después de 4 partidos sin ganar, de un evidente desgaste de ideas y del módulo,  Millonarios apareció el sábado con los mismos jugadores de siempre. Y en líneas generales, salvo esporádicas apariciones de Arango y Zapata, los titulares y suplentes han sido los mismos. No hay explicación lógica para no buscar otros nombres cuando los resultados no se vienen dando, salvo que Russo crea que los titulares lo están haciendo muy bien (inexplicable), no confíe en la calidad de los demás jugadores o que haya asuntos disciplinarios que desconozcamos de por medio.

  1. Riascos desperdiciado

Aunque el problema del ataque es generalizado, hablo de éste jugador porque llegó como la gran apuesta de Millonarios para éste semestre.  Me cuesta creer que su nivel sea tan discreto como lo que hemos visto de él hasta el momento. Pienso en cambio que está siendo desperdiciado jugando tan lejos del área. Es un jugador hábil en la gambeta corta, en voltearse frente al arco. Es potente y cabeceador. Pero no es “una flecha” para recibir a 30 metros, encarar, desbordar y distribuir juego. Se está quemando en esa posición. Desconozco si juega ahí por orden del técnico o tiene que bajar porque no le llega el balón, o se incomoda con Del Valle. Pero si la convicción de Russo es mantenerlo en la cancha, debería ubicarlo donde se siente más cómodo y desde donde se hizo figura en otros equipos.

  1. La defensa es buena, pero…

La defensa es de los puntos más altos que tenemos. Los cuatro de fondo se consolidaron y junto a Duque y Rojas han conformado un bloque interesante. Sin embargo, no todas las críticas a éste Millonarios pueden ser a sus atacantes. Porque si fuera así, tendríamos por lo menos varios marcadores 0-0 y pocas derrotas. Machado ha mejorado su nivel, pero en defensa sigue debiendo. Frente a Nacional la improvisación “obligada” de Hinestroza salió cara. Y los centrales, Franco y Cadavid, muestran un gran nivel pero están expuestos a constantes huecos que se dejan por los costados y a falta de apoyo desde la mitad, cuando el equipo tiende a alargarse.

  1. Actitud

No me atrevo a decir que los jugadores no corren. Pero correr no es el único indicio de actitud en un equipo, aunque suela asociarse a los “huevos”. En las últimas fechas el equipo lució entregado, jugó con resignación y una falta de rebeldía que preocupan. Frente a Nacional perdió por exceso de respeto al rival y, hasta el día de hoy, no ha podido revertir ningún marcador adverso en todo el campeonato. De hecho pareciera por momentos verse sometido, como el sábado durante el segundo tiempo. Extrañamos el liderazgo del Cadavid que usaba máscara, el de Domínguez frente a Paranaense o la rebeldía de Duque, que aunque sigue cumpliendo, ya no logra contagiar notablemente a sus compañeros.

Siete puntos que parecen mucho por resolver, pero que no son tanto si se decide con humildad afrontarlos. En la última columna “encomendé” el futuro del equipo a las manos de Russo. No porque sea el único culpable, sino porque su papel de guía es fundamental para enderezar la marcha. Es vital, sin embargo,  que aparezca también una necesaria autocrítica en el plantel. La autocrítica que no vimos el sábado ni en la rueda de prensa ni en la cancha, y que de no aparecer podría suponer otro ciclo más de tristeza y frustración. Que así no sea.

Jorge Restrepo

@Jorgerest