Hagamos un trato

Hagamos un trato

Estimado interlocutor:

Quisiera dirigirme a usted esta vez, no para rebatirle su argumento, ni para criticar su posición o para reiterarle la mía. El objeto de estas líneas es el de proponerle un trato que estoy seguro puede interesarle.

Durante meses (e incluso años) nos hemos enfrascado en la misma discusión sobre Millonarios. Usted, escéptico, crítico, ácido y si se quiere objetivo, ha señalado en muchas ocasiones las cosas que se han hecho mal a nivel administrativo y deportivo. Ha optado por recalcar todo lo que sabemos que está mal, por no callarse, pero incluso por ir más lejos y hasta atreverse a anticipar fracasos, que desde luego han llegado con más frecuencia de la que todos desearíamos. Yo, por el contrario, sin desconocer lo que se ha hecho mal, decidí apostarle a la idea de que todo se va a solucionar, al optimismo quizás sin fundamento, al poder transformador de un buen ambiente en el estadio.

Nos hemos dicho de todo. Usted me ha señalado de alcahueta, de cómplice de la mediocridad, de soldado de Serpa (o del poderoso de turno) e incluso ha puesto en duda la autenticidad y transparencia de mi posición. Yo he sido vehemente para criticarle su vanidad. He reprochado esa visibilidad y protagonismo suyo en la derrota, que contrastan tanto con su silencio en la victoria. Nunca compartí su ensañamiento (o al menos el que yo percibo) con el equipo al que dice amar.

Pero hoy no le escribo para avivar debates, o para intentar demostrarle porqué tengo la razón y usted no. Hoy le escribo para proponerle que, al menos hasta que finalice este campeonato, rodeemos de manera irrestricta este plantel.

Se viene la recta final de la liga. Atrás quedó la fase regular que nos dejó buenos momentos y una clasificación anticipada, pero que también reconozco dejó algunas dudas sobre la calidad general del equipo. Esa etapa ya terminó y afrontamos ahora la instancia definitiva. No es momento de ponernos a discutir a estas alturas si la nómina es buena, si se quedó corta, o si un jugador es un refuerzo digno de nuestra institución.

Le prometo retomar el debate en quince días. Por ahora, lo invito a que nos dediquemos a convencer a estos jugadores y cuerpo técnico, que a fin de cuentas son quienes nos representan en la instancia más crítica del semestre, de que no están solos y cuentan con nuestro apoyo y nuestro mayor deseo de que triunfen.

Nos encontramos a cuatro partidos de conseguir el objetivo que nos trazamos al comienzo. Sabemos que cualquier otra cosa diferente a la estrella será un nuevo fracaso. Sabemos que la presión es grande, pero la gloria será aún mayor en caso de poder vencerla. Pero no es hora de hacer balances o sacar conclusiones.

Retomando una analogía hecha con anterioridad, éste avión con rumbo hacia la estrella 15 despegó hace rato. Ha sufrido turbulencias y no hay unanimidad sobre la calidad de la tripulación. Pero hay que reconocer que se las ha arreglado para estar a unos pocos kilómetros del destino que todos anhelamos. Seríamos poco inteligentes si en el momento más crítico, el del aterrizaje, nos metemos a la cabina para debilitar la confianza de quienes pilotan. Apoyémoslos, transmitámosles seguridad, rodeémoslos. Nos conviene a todos. Y si quiere, cuando estemos en tierra firme, reanudemos la discusión.

Jorge Restrepo

@jorgerest