Esta camiseta no pesa

Esta camiseta no pesa

Nos hemos creído el cuento de que la camiseta de Millonarios es una especie de armadura pesada, que hace que jugadores que triunfan en otros equipos fracasen estrepitosamente temporada tras temporada cuando defienden estos colores. Como si ser grande, tener una historia incomparable o jugar en la mejor plaza del país, más que un enorme privilegio fuera un hándicap o una condena al fracaso.

Hemos dicho que acá no puede venir cualquiera, que los nombres de postín aseguran que el peso de esa armadura será soportado con dignidad. En verdad lo hemos creído. La consabida frase de cajón aparece en cada derrota frente a un rival aparentemente inferior. “Es que esta camiseta pesa”, repetimos frecuentemente.

Me puse a pensar si realmente portar esta camiseta constituye un inconveniente real en el terreno de juego. A buscar alguna desventaja palpable en el “once contra once”, por el sólo hecho de jugar con el escudo azul. No pude encontrar una sola.

Y es que para cualquier mortal jugar acá debería ser una bendición. Te pagarán bien y puntualmente. Serás reconocido en la capital del país. Tendrás figuración y repercusión nacional. No serás nunca más el jugador que comenzó en el anonimato. Aunque juegues discretamente y recibas muchas críticas por ello, siempre tendrás alguien que te diga “crack” en tu Instagram.  Gozarás de un ambiente bueno en el estadio, incluso en las peores rachas. Eventualmente, ante algún traspié y mientras no sea algo catastrófico, es probable que recibas el insulto de algunos, como en cualquier equipo del mundo. Pero te los podrás echar fácilmente en el bolsillo en tu próxima buena actuación. Tendrás la obligación de ganar, pero finalmente para eso juegas y eso es lo que quieres. Y, sin embargo, si no lo consigues, tampoco pasará demasiado.

Ayer Cristian Huérfano, con 21 años hizo su debut como profesional, nada menos que con la camiseta de Millonarios. El poco tiempo que jugó no permite evaluar sus condiciones. No sé si vaya a triunfar acá o si será uno de los tantos esporádicos que no logran consolidarse. Pero el brío que mostró en esos minutos, ese taco fallido en su afán por querer lucirse (que nos terminó costando un contragolpe) y el ímpetu que solo podría mostrar un debutante que sabe que tiene que aprovechar la oportunidad de su vida, me hizo reforzar la idea de que esta camiseta, en esencia y antes que cualquier cosa, motiva.

Y fue entonces que concluí que jugar en Millonarios no es un hándicap. Es un plus y un privilegio muy grande en la carrera de cualquier profesional del fútbol. Esta camiseta no pesa, como muchos afirman.  Lo que sí puede llegar a pesar en el rendimiento de un jugador es su conformismo y comodidad, el no querer llegar más lejos en la vida. Pero eso no es atribuible a la camiseta, sino a la mentalidad de cada uno. Y me atrevería a decir incluso que no se evita ni siquiera con nombres rimbombantes o grandes calidades futbolísticas. Acá triunfará el que tiene condiciones, por supuesto, pero sobretodo el que quiere triunfar. El que no se conforma simplemente con llegar.

 

Jorge Restrepo

@jorgerest