La pelota de Russo

La pelota de Russo

El pasado viernes Millonarios sumó una nueva derrota en su calendario. Un punto conseguido de los últimos doce en disputa, parece ser una cifra tan contundente como preocupante. El panorama ha cambiado drásticamente en las últimas semanas. El equipo de Russo venía ilusionando y después de la exhibición en el primer clásico bogotano, pensar en ganar la liga era algo razonable. Hoy seguramente es más difícil defender un pronóstico tan optimista.

Es natural soñar con el título en un escenario ideal donde el equipo cabalga en el liderato, gana en todas las plazas y juega bien. Pero cuando una racha negativa como esta se presenta, la situación es distinta. Sería muy fácil a estas alturas hacer una columna señalando culpables, analizando los evidentes errores y pronosticando incluso posiciones finales que por supuesto no deberían ser las de privilegio. Después de todo, para quienes deciden apostarle al pesimismo, 17 de 18 posiciones en la tabla son útiles para demostrar al final haber tenido la razón.

Millonarios nos ha enseñado en las últimas décadas que cuando algo no tiene buena pinta, tampoco termina de manera feliz. Pero si bien el panorama no pareciera ser tan alentador desde los resultados, existen varias razones para pensar que podemos tener un mejor desenlace.

La primera de ellas, es que en poco tiempo encontramos el equipo de mitad de cancha para atrás. Dicen que los equipos se construyen de atrás hacia adelante y Millonarios parece tener resuelto esta parte. Duque es fundamental y Rojas ha demostrado ser su mejor complemento. Y desde hace mucho no contábamos con un cuarteto posterior tan sólido como el actual. Cadavid está en un nivel superlativo y es el gran líder del equipo. Franco va en ascenso y está volviendo a ser el de hace unos años. Machado vive un gran momento y Palacios, a quien extrañamos tanto el viernes, ha sido la gran revelación. Me atrevo a decir que tenemos los mejores laterales del campeonato.

La segunda razón es que la mayoría de falencias mostradas parecieran deberse más a problemas tácticos que a falta de capacidad de los jugadores. Los cambios durante los partidos en general no han funcionado y se han perdido algunas cualidades mostradas al comienzo del campeonato. La falta de contundencia ofensiva, por ejemplo, parece deberse más a una incorrecta utilización de los jugadores o a una mala racha, que a incapacidad técnica de Riascos y Del Valle, delanteros de probada calidad. Siguen faltando variantes tácticas en el ataque, un repertorio más amplio, diferente al ataque por los costados y mayor inteligencia en tramos de los partidos, donde la pausa es una buena opción.

Sin embargo, este tipo de problemas se pueden resolver con el trabajo del cuerpo técnico. Me incluyo dentro del grupo de quienes seguimos enojados con Russo por los errores cometidos, pero no puedo desconocer su capacidad y la de sus asistentes.  El cuerpo técnico es de talla internacional y ha logrado conformar un equipo competitivo, con fallas evidentes, pero también con atributos propios de equipos con mucho más tiempo de trabajo. No resulta pues descabellado pensar que las dificultades tácticas se pueden ir superando con más sesiones de trabajo.

Russo no vino a Bogotá a vender humo. Desde el principio conoció la exigencia de la hinchada y la urgencia de títulos. Y decidió aceptar el reto. El argentino sabe que la obligación es ganar este campeonato, sin importar si su llegada fue en enero o hace dos años. Todos hubiésemos preferido un camino de rosas hacia la estrella 15, pero parece que no será sencillo. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, contamos con la calidad humana suficiente para mejorar los pronósticos y revertir las tendencias. Tenemos buenos jugadores y un gran técnico, que ha mostrado autocrítica en las ruedas de prensa. Es oportuno que también la comience a mostrar en la cancha.

Estamos en sus manos, profesor Russo.

Jorge Restrepo

@jorgerest