Trabajo y entrega

Trabajo y entrega

El 18 de julio de 2013, la prensa deportiva nacional daba como un hecho la llegada de Andrés Felipe Cadavid Cardona a Millonarios, procedente del Envigado, por pedido de Hernán Torres y con la gran responsabilidad de llenar el vacío dejado por Pedro Franco, que daba el salto al balompié internacional tras fichar por el Besiktas (Turquia).

7 días después, en rueda de prensa realizada en el Estadio El Campín, Cadavid ingresaba a la sala de atención a medios junto a Felipe Gaitán, presidente de la época, Hernán  Torres, y jugadores como Mario González, Dayro Moreno y el argentino David Ramírez. En esa presentación, ya en la ronda de preguntas, pidieron a Andrés Felipe que dijera al hincha que podía esperar de él. Entre varias cosas que mencionó en su corta intervención prometió trabajo y entrega.

La llegada de Cadavid  no fue bien recibida, más allá que acá siempre hay un “pero” para cualquier jugador nuevo, sea el que sea. El nombre del central, ya había sonado entre los hinchas azules luego de una trágica noche de noviembre de 2011. En un Millonarios – América, tras una entrada desmedida, el defensor, que vestía de escarlata, fracturó al volante  José Luis Tancredi ante la mirada atónita de un grupo de fieles hinchas que tras su expulsión lo despidió entre insultos y silbidos por la terrible acción. Sumado a eso no era cualquier jugador el que venía a reemplazar; Franco se iba luego de ser campeón y graduado de ídolo para un gran sector de la hinchada por todo el proceso que realizó en Millonarios. Parecía que eso no iba a terminar bien. De entrada, era mucho más lo que jugaba en contra.

Empezar no fue fácil. Vestir la camiseta de Millonarios no es para cualquiera y son bastantes los jugadores que no soportan la presión y   terminan yéndose. Poco a poco, entre bajos y altos, se fue haciendo a un lugar en la zaga. A finales de 2014 terminó su préstamo y le renovaron, a pesar que aún no terminaba de metérsele al hincha. Parecía que no gustaba pero para los directores técnicos era indiscutible su presencia en la plantilla. Sucedió con Torres, que lo pidió, Lillo, Lunari, Israel, Cocca y ahora Russo, con todos jugó; algo tiene que a todos los entrenadores convence.

Persistir debe ser uno de sus fuertes. No fue fácil llegar, no fue fácil jugar en equipos chicos y darse a conocer, no fue fácil jugar en posiciones ajenas porque podían más las ganas, no fue fácil haber sido tenido en cuenta por José Pékerman para micro ciclos de selección Colombia de mayores, eso cualquiera no lo consigue. No fue fácil aguantar insultos y hoy poder sonreír teniendo en el brazo la banda de capitán, ganada a pulso, de un equipo grande y convertirse en referente actual del mismo.

Andrés Cadavid entiende lo efímera que puede ser la carrera de un futbolista y por eso quiso estudiar administración de empresas, pero por razones ajenas a él no pudo hacer más que un par de semestres. Como no está acostumbrado a bajar los brazos siguió buscando las aulas para apuntarle a la comunicación social – periodismo, que alternó con los  entrenamientos. Nada fácil.

El central que llegó por año y medio ya va para cuatro; durante ese tiempo han pasado varios hombres por la línea defensiva de Millonarios y  él sigue ahí, actualmente haciendo dupla con el jovencito que llegó a reemplazar -lo que es el destino-, asumiendo con responsabilidad su papel de capitán y líder. De ese imprudente y lento de 2013 poco y nada queda. Ahora disfrutamos de un tipo que muestra oficio y sabe cómo y cuándo llegarles a los rivales para neutralizarlos. Parece disfrutar su estadía en Millonarios, aún corre a abrazar al anotador de turno con la misma energía que corrió a abrazar a Luis Mosquera cuando anotó para su equipo el día del debut vestido de azul, cantando goles como propios y exaltando el buen trabajo de equipo.

Las críticas se convirtieron en elogios, de ser alternativa pasó a ser inicialista, los minutos jugados torneo a torneo son más. Las razones que antes se escuchaban para no incluirlo en el equipo titular cambiaron y ahora nos rompemos la cabeza pensando que haríamos si Cadavid no está. Después del juego en Montería, donde le fracturaron la nariz se barajaron muchas opciones pero nuevamente pudieron más las ganas y apareció con una máscara protectora. Su nivel no bajó, sigue siendo el estandarte del equipo en defensa y ahora le sumó gol. A Cadavid le debía un mea culpa porque critiqué  sus malas actuaciones pero hoy me tengo que quitar el sombrero ante un HOMBRE que entendió dónde está jugando. Cumplió lo que prometió el 25 de julio en su presentación oficial: TRABAJO Y ENTREGA.

 

JUAN PABLO CAMELO S.

@juanpcamelo