Llamado a Serpa y compañía

Llamado a Serpa y compañía

El pitazo de Luis Sánchez y sus manos señalando el centro del campo, en el Atanasio Girardot, significaron el fin de semestre para Millonarios. Las aspiraciones del equipo dirigido por Miguel Ángel Russo murieron en semifinales de Liga y la decepción fue notoria en un grupo de que se entregó y  dio la pelea. Como hincha me vi reflejado en el abatido Harold Santiago Mosquera o en las declaraciones de Andrés Felipe Cadavid que con la voz casi entre cortada soltó un par de “puteadas”, sin importar que estuviera en vivo para todo el país, ante la ausencia de argumentos para justificar esta nueva caída.
No voy a hablar de merecimientos porque el que la mete es el que gana y nosotros no pudimos concretar frente al arco rival. Ponerle adornos a la derrota como “caímos con las botas puestas” o “se la pusimos difícil” son consuelos tontos, respetando opiniones contrarias, derrota es derrota y punto.

Millonarios sumó su segundo fracaso del semestre (si, fracaso, sin miedo) tras la temprana eliminación de Copa Libertadores y claro que da bronca; caer ante un rival que representa todo lo que no queremos ser molesta, el que diga que “no pasa nada” miente. Y la molestia aumenta cada que hago el resumen de los últimos 180 minutos y hoy me veo con las manos vacías tratando de entender qué pasó. Perdonamos y a nosotros nadie nos perdona. Muchas veces el futbol no es justo; llevamos muchos años pagando deudas del pasado mientras otros, con deudas similares o más grandes, nos pasan por el lado haciéndose los faros de la moral. Quizás algún día les llegue el momento de rendir cuentas y espero estar ahí para verlo.

Afortunados los señores que pudieron disfrutar del Millonarios que aplastaba a todos sus rivales y daba catedra en todas las canchas del país; a mí me tocó otra época, en la que el amor se pone a prueba cada seis meses y acá sigo aguantándola porque de pequeño me enseñaron mis papás que lo que uno quiere no se deja a un lado cuando las cosas no andan bien. Nos caemos todos y nos levantamos todos, ya vendrá la recompensa.

Es complicado el entorno luego de la derrota para el que vive Millonarios todos los días de la semana, a toda hora, una eliminación siempre trae consigo, además del respectivo sinsabor, una carga de incertidumbre que pone los pelos de punta, sobre todo porque con Gustavo Serpa, Enrique Camacho y compañía el hincha no sabe qué puede pasar. Pero a diferencia de otras ocasiones siento que el ambiente no es tan tenso.

La caída fue dolorosa, pero al levantar la cabeza y ver la manera en que se dio queda la esperanza de una buena base para arrancar el próximo semestre. Esta vez no hay que patear el tablero, esta vez no hay que limpiar un camerino ni pasar la “guadaña” para iniciar de ceros. Esta vez el DT tendrá la oportunidad de elegir los jugadores a su gusto y no verse obligado a trabajar con la plantilla de otro.

Pensando en el proceso quedan nombres como Jair Palacios, Jhon Duque y Harold Santiago Mosquera que sumados a otros nombres que el entrenador potenció como Andrés Felipe Cadavid, Henry Rojas y Deiver Machado pueden ser base de un grupo que aspire a más. Ahí cerca y con algunos altibajos vienen otros más que seguro con tres o cuatro jugadores de gran nivel pueden dar más.

Ahora la pelota está en el campo de Serpa y ojalá entienda que esto es con plata, pero con la ventaja que ya no tiene que conseguir 12 0 14 jugadores, como antes, sino apenas unos cuantos que vengan a potenciar la nómina que viene trabajando Russo.

Los jugadores irán a un merecido, algunos más que otros, descanso, pero esto no se detiene; ya los equipos se empiezan a armar y seguro los pedidos del DT ya están sobre la mesa de los dirigentes. Será una nueva prueba para medir sus intenciones en medio de un entorno optimista, en su mayoría. El hincha ya respondió, en esta y muchas otras; la tienen más fácil que nunca, es hora de dar un golpe de autoridad y dar el salto de calidad.

 

Juan Pablo Camelo S.

@junapcamelo