En manos de Russo

En manos de Russo

Ya son cinco fechas sin ganar, cinco partidos donde Millonarios me ha dejado más dudas que certezas. Del equipo vertical que metía tres goles por partido y sacaba el arco en cero no queda ni la sombra; las individualidades que deslumbraron las primeras fechas han venido a menos y resulta complicado encontrar puntos altos o rescatables en medio de un equipo confundido. La más reciente derrota fue ante Deportivo Pasto y una vez finalizado el encuentro, Miguel Ángel Russo, mencionó, en rueda de prensa, que se iba “conforme” con muchas cosas, algo que aún sigo analizando.

Después de 13 fechas, y con la tabla de posiciones de la liga más apretada que nunca, el equipo de Russo está hoy por fuera del grupo de ocho clasificados, y justo ahora se vino a dar que la curva de rendimiento de Millonarios apunta hacia abajo, amenazante.

El entrenador ajusta su tercer mes al frente y pese a que este aún es un equipo en construcción, no me hago a la idea de estar haciendo cuentas para encontrar la fórmula que nos permita estar en instancias finales. Cuando se conformó la nómina con la que íbamos a afrontar la primera parte de 2017 hice memoria tratando de recordar una mejor armada, por lo menos desde que jugamos torneos cortos, y me quedé con la impresión que esta es una de las más competitivas. A falta de uno o dos nombres de más peso, creí que con lo que llegaba, y lo que quedaba, íbamos a estar tranquilos en la Liga, dando le pelea; y es que si uno la compara nombre a nombre con las otras nóminas del FPC (sobre el papel) no deberíamos estar tan colgados de puntos. Hemos perdido con equipos que caen con cualquiera, menos con nosotros.

Sería tonto desconocer las falencias que nos tienen donde nos tienen hoy: las dudas del DT, utilizar jugadores en puestos no habituales, rotaciones innecesarias, rendimientos irregulares, eso en cuanto a los que vemos fecha a fecha en una cancha. Yendo más allá podemos ver que aun pagamos las consecuencias de malas decisiones del pasado, de administración y planificación. Siempre queda faltando un algo que nos termina pesando.

Es complicado, y puede que masoquista, pero al mismo tiempo trato de ser optimista, porque quizás eso hace parte de lo que, para mí, significa ser hincha (algunos lo llaman conformismo, quizás porque no estoy incendiando la casa) y aún espero que volvamos a encontrar el rumbo. Es imposible sentenciar hoy a mi equipo a un nuevo fracaso porque así las estadísticas jueguen en contra el deseo de triunfo es más fuerte. Así mañana jugáramos contra la Juventus que goleó al Barcelona. Es como cuando alguien que uno quiere mucho (papá, mamá, un hermano, la pareja, un amigo) la está pasando mal o no está actuando bien: hay que hacer caer en cuenta de los errores y de una vez pensar en cómo solucionarlos.

Así mismo quisiera pensar que ese “conforme con muchas cosas” que Russo mencionó, la última fecha, sea solo una coraza para proteger a los suyos, para no exponerlos (es un “viejo zorro”, tuvo en sus manos tipos como Juan Román Riquelme) pero que en la interna no va a faltar el llamado al orden. Pero ese cuento mejor dejarlo a los hinchas, para nosotros que le metemos corazón.

Ahora vamos al fútbol: ya estuvo bueno de justificar las derrotas porque los rivales se juegan el partido de su vida frente a Millonarios, o por el clima, o por las canchas. Es la hora de dar el golpe en la mesa y ganar, porque es necesario y porque ceder más terreno es alejarnos del primer objetivo. Sí, seguimos en construcción. Pero no estamos enfrentando rivales de renombre como para dejar pasar más puntos.

El calendario de Millonarios le pone en frente siete rivales, siete finales, qué hay que salir a acabar si queremos aspirar a pelear arriba. Envigado, Atlético Huila, Once Caldas, Cortuluá, Tigres, Patriotas y Cali. Seis de ellos están por debajo de los de Russo en la tabla de posiciones. Cuatro de ellos como local (ahí incluyo a Tigres, independiente de lo que diga el calendario, porque se jugará en Bogotá ante un equipo sin hinchada). Ya es hora de ayudarle a la “lógica”, de hacer la tarea y ganar, ya lo que se diga en ruedas de prensa no va a pesar; estamos en una poción donde jugadores y cuerpo técnico tienen que hablar en la cancha y esto solo se arregla ganando.

Soy consciente que la palabra proceso no es fácil de asimilar, y el de Russo recién comienza. Pase lo que pase esta liga creo que el DT tiene que continuar, para no cometer los mismos errores del pasado. Seguro con resultados positivos se hará más fácil el camino, pero cuando se cae tan seguido va a llegar un punto en el que la cabeza fría no aguante y todo pueda terminar, quizás no en el mejor momento. Estamos en sus manos.

Juan Pablo Camelo S. 

@juanpcamelo